Crisis de excedentes

lunes, 13 octubre 2008 @ 13:10 GMT-1

Autor: juan manuel

Que podemos llamar; crisis de despensa llenas y ubres llenas. Lo único importante ahora, es salvar la vaca. Cuando no se consume la producción de leche de una explotación ganadera, la leche almacenada hay que consumirla urgentemente aun sin necesidad, o tirarla, para que las ubres de las vacas sean vaciadas y pueda continuar con su ritmo productivo que no puedes ser parado. Mantener ese ritmo productivo es lo único prioritario en esa crisis de excedentes y hay que concentrar todo esfuerzo para salvarlo por encima de cualquier otro interés.

Es lo que creo está ocurriendo con la economía mundial, consecuencia de una superabundante etapa productiva y de elevado ritmo de crecimiento. Y para la gente que tiene acumulada esa riqueza, más importante que cuidar celosamente de no gastar y economizar al máximo, en esto momentos de incertidumbre y crisis, hay que hacer justamente todo lo contrario: gastar. Gastar, consumir a manos llenas y así mantener por encima de todo lo único importante: el ritmo productivo, que a la postre es nuestra única fuente renovable de riqueza. El miedo a mantener celosamente, o confiar como valor seguro de futuro lo que se tiene acumulado, puede ocurrir que todo venga desvalorizado y se pierda sin más posibilidad de recuperación lo que se creía firmemente amarrado. Solo mantener activa la fuente de riqueza es garantía de futuro y especialmente para quienes estén en posición privilegiada.

Esta etapa de fuerte crecimiento en el que se ha producido, se ha generado riqueza, por encima de las necesidades reales, y que a su vez viene impulsada  por una descomunal,  desproporcionada y desaforada  revalorización especulativa, hace que este grave problema de excedentes vaya acompañado por valores ficticios. Pero los valores ficticios no son el problema. El estallido de estos valores ficticios no son mas que el detonante que hace estallar la verdadera carga de profundidad: Nuestrso excedentes productivo (bienes de consumo y servicios) Y la recensión, o sea el miedo, la desconfianza en los mercados y el sistema, es la deflagración en cadena de esa potente carga explosiva, que es lo concluye por detener la maquinaria productiva.

Consecuencia de un crecimiento especulativo, y como es el caso, descontrolado, es que si bien ahora hay mucha mas gente rica, con grandes reservas, la brecha entre ricos y pobres es mas acusada, mas profunda en esa misma medida. El dinero, el papel moneda es un documento representativo de la riqueza de un país, es lo que nos dice como tenemos de llena nuestra despensa, es una forma cómoda de tener esa riqueza esos productos almacenados y poder intercambiarlos cómodamente. Si ese dinero, por miedo, lo tenemos inmovilizado, lo que estamos haciendo es inmovilizar esos bienes nuestros, allá donde se encuentren. Y no está dejando espacio para poder almacenar lo que se esta produciendo, y el sistema productivo se precipita en ese  profundo abismo de pobreza (deuda) que ha creado esa  brecha especulativa.

Es absolutamente necesario consumir esos productos, gastar ese dinero. Gastarse el dinero que se tiene ahorrado o retenido en cantidad sobrada es la única medida efectiva y directa que puede reactivar la maquinaria productiva y por tanto salvar nuestra economía. Al margen de estimular el consumo con medidas, o garantías e incentivos financieros que son siempre medidas de contención, tímidas y con resultado a largo plazo, gastar por encima de nuestras necesidades reales e inmediatas es la única forma activa, directa y efectiva que puedan sacar al mundo de esta tremenda recesión, de la noche a la mañana.

Sabemos que aunque fuese una medida por todos reconocida y aprobada, y fuese un mensaje prioritario de los gobiernos el invitar al gasto, concienciando especialmente a la gente que tiene sobrado dinero almacenado, sería de difícil coordinación. Individualmente nunca se tendría la suficiente seguridad de que su esfuerzo es respaldado por la totalidad. Se necesitaría de una conciencia de grupo, de solidaridad y civismo que no existe. Invitar a la gente a que gaste el dinero, a que vacié rápidamente y en una buena proporción su despensa, a que consuma con alegría, incluso a un ritmo claramente por encima de sus necesidades, seria una medida difícilmente coordinable, para que surja efecto en el escaso tiempo que se dispone para rescatar al inmenso numero de familias que van a entrar irremisiblemente por debajo del umbral de la pobreza.

Entonces solo queda una acción posible, en la que puedan actuar los gobiernos directamente por decreto, sin la necesaria participación ciudadana. Y es una medida de tipo monetaria. Justamente contraria a todo lo que se está haciendo para solucionar esta crisis. jmleivacaro@yahoo.es

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Evolucion Libre
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