Crecimiento sostenido

viernes, 28 noviembre 2008 @ 22:11 GMT-1

Autor: juan manuel

Cuando en un sistema económico tan complejo como el nuestro, donde interactúan tantos factores, con resultados tan diversos, y la propia  diversidad en las formas de interpretar es tan variada y subjetiva como la propia complejidad y abstracción en las que se quiera derivar, creo que para comprender este asunto se hace mas necesario que nunca recurrir a sus  conceptos mas elementales y básicos, y no  perder de vista los aspectos  mas elementales del problemas, que precisamente por su sencillez, a veces se desestiman en favor de elucubraciones mas alambicadas y complejas, generalmente por razón de indagar  tan minuciosamente  en  sus diferentes ramificaciones y con tecnicismos innecesarios, dando lugar a veces a priorizar en actuaciones que no corresponden a las necesidades mas urgentes y reales

Quiero decir, que nuestra economía el sistema que lo sustenta y equilibra, que llamamos  de libre mercado, responden a una regla muy simple de funcionamiento y cualquier solución que se proponga, debe tener como prioridad fomentar la correcta aplicación de esta regla.

La forma cono se regula el precio de nuestros bienes de consumo y servicios y su volumen de producción, existencias, se hace  mediante la ley,  por todos conocida, de libre intercambio de  oferta y demanda. Llamamos  ‘libre’, porque, salvo excepciones,  no hay directrices externas reguladoras, solo los procesos internos, una regla  interna aleatoria y espontáneas  de  libre intercambio, la propia libertad en producción de bienes de consumo y servicios es lo que autorregula  la producción y los precios.

Creo que estaremos  deacuerdo, que si los precios del mercado estuviesen regulados dentro de unos máximos y mínimos razonables, con cuotas a la producción, limite a los  prestamos, control de márgenes en los precios, etc que permitiese la libre competencia, pero que no se disparase la especulación y el crecimientos excesivamente por encima de las necesidades reales y  se regulase con recomendaciones ajustada a las necesidades de demanda, sin que sea las excesivas oscilaciones en los cambios de precios, la excesiva presión especulativa y competitiva, y excesiva confianza en valoraciones  sesgadas y parciales de la evolución de los mercados, sin considerar las  fluctuaciones de nuestra ley de oferta y demanda dentro de un marco  razonables y mesurado, este problema especulativo,  en el que el  valor ficticio  se ha alejado tanto del valor real de las cosas, sin duda no se habría dado.

 

El problema de las hipotecas subprime, (de alto riesgo. de las que estima se han concedido en prestamos unos 4’2 billones de dólares, equivalente al producto interior bruto de España de unos tres años, con una morosidad al 2007 de 1’2 millones de hipotecas, con una perdidas ocasionadas  de entre 50 a  100 mil millones de dólares, de una  a dos  veces los ingresos anuales del estado español) ha permitido una especulación excesiva,  en que el  valor ficticio de las cosas se ha distanciado demasiado del su valor real, no solo por ser objeto propiamente de especulación , sino por ser de fácil manejo especulativo. Las hipotecas, son valores fácilmente trasferibles, pues son simples asientos bancarios. y favorece los cambios más fácilmente de unas manos a otras de forma más masiva, y en rápidas transacciones internacionales, extendiendo sus aplicación  fácilmente  por todo el planeta.  Producto que en primera instancia han sido muy beneficiosos para todas las economías pero que luego han resultado en la misma medida  negativo.

Hay que tener en cuenta que para una economía  la especulación no es una cosa negativa en si mismo, genera  interés por comprar y por tanto estimulo a la producción, proporciona confianza en los mercado y por tanto riqueza, pero en una espiral de crecimiento que se retroalimenta  así mismo,  es un poderoso motor y estimulo, pero puede manifestarse, como así lo está siendo,  como arma de doble filo si no se desarrolla con mesura.

No se puede estimular un proceso de crecimiento indefinidamente, con una poderosa corriente especulativa sin límite que no considere, ni tenga previsto limites productivos, pues la realidad de la oferta y la demanda va a poner limite implacable a ese proceso de crecimiento, por más que el propio proceso  nos anime a gastar, a consumir, por más que las especulación haga elásticos los limites a nuestra demanda, su retorno a su estado natural y razonable de equilibrio oferta-demanda se hace pronto o tarde inevitable  y cuanto más nos alejemos con nuestro afán especulativo, crecimiento y consumista de esa línea de equilibrio, el retorno es mas profundo y abrupto.

El que la deuda pueda considerarse como un valor de riqueza real, aunque potencial, se fundamenta en el estimulo que proporciona a la producción, la garantía a esa riqueza todavía por generarse  depende, se recogen en los avales o garantías  a la devolución de los préstamos, cosa  de lo que carece  en gran medida  las hipotecas subprime, que precisamente se caracterizan por ser hipotecas de alto riesgo, con menos garantías de devolución, por esa razón se le  aplican intereses mas elevado, en mayor porcentaje que las hipotecas normales. Y se hace necesaria esa diferencia,  para  cubrir las perdidas estimadas por estos riesgos . Un banco en el montante total de su balance de hipotecas subprime gana lo mismo que con las hipotecas normales. Pues ese porcentaje de interés añadido, es calculado para costear el mayor número de impagados que producen y  todo está debidamente estimado para que resulten beneficios similares, tanto  con un tipo de hipotecas como en otras. Pero si la economía va bien, todos tienen trabajo y nadie tiene  dificultades en ir devolviendo la deuda, las hipotecas  de alto riesgo no producen ese elevando costes de morosidad previsto y eso se traduce en beneficios para el banco,  y ese sustancial margen de beneficios añadido  para los bancos hacen favorecer este tipo de prestamos,  concediéndose con mas  facilidades todavía, en cada vez mayor cantidad y confianza, y el mercado empieza a inundarse de un dinero fácil, tanto para el consumo excesivo y despilfarrador como para la inversión que en otras condiciones serían muy aventuradas,  pero que ahora con el consumismo en  expansión  tira  con gran fuerza de la producción,  y la economía empieza una espiral de crecimiento que rápidamente se desata en euforia.

Bien es cierto que hay limites prudentes para estos prestamos, pero cuando se ve que todo el mundo los devuelve con suma facilidad y además genera una tremendo crecimiento y todo nos enriquecemos  ¿Quién va a tener en cuenta esos péquelos detalle de control,  mesura y prudencia en conceder prestamos,  si estamos todos,  del primer al último, tan contentos de que así sea?

¿Que empleado va a temer meterse en deudas de consumo, si sabe que no le va a faltar el trabajo para devolverlo, por abultada que sea la deuda, con el futuro económico tan prometedor que existe y que va siempre a mas y mejor? ¿Que operario arto de trabajar para que se enriquezcan otros,  va a tener miedo en emprender cualquier negocio por su cuenta sabiendo que cada vez hay mas trabajo, que la economía va tan bien y se va a enriquecer rápidamente? ¿Que banquero pone objeción a conceder  prestamos que saben que van enriquecerlo rápidamente y que con lo bien que va la economía, sus clientes no van a tener ningún problema en devolverlos por pocas a garantía  que lo avalen? ¿Y que político pone freno con medidas de prudencia cuando los puntos en crecimiento de su país lo mide en éxitos por su gestión?

 

Pero  cuando se introduce en el mercado formulas de crecimiento,  productos con efecto piramidal,  en sus primeras fases hay un crecimiento con progresión explosiva,  pues se retroalimenta a si  mismo a gran velocidad, hasta que copa  el mercado, entonces se desmoronan con al misma facilidad que se creo.  La  afluencia de dinero en al mercado es lo que ha estimulado a los mercados al crecimiento y el propio crecimiento ha sido el aval para los bancos. El dinero inicial  es lo único que ha proporcionado la confianza a una mayor afluencia de dinero. Una confianza que se ha retroalimentado a si misma   sin nada sólido, sin base, una fortaleza,  un imperio creado a si mismo, sin sustentación, sin base, en el aire.

 

En España con la vivienda ocurre  un tanto de lo mismo. Al fenómeno  de sobre valoración de la vivienda, por su enorme demanda como soporte de inversión especulativa y no de necesidad reales de consumo, nos encontramos ahora que las  garantías de la deuda se quedan igualmente sin soporte. La  gente se ha endeudado por un valor  notablemente superior al valores reales de coste de construcción, y cuando son las propias viviendas las que avalan los prestamos, por el valor de casi la  totalidad  tasadas en su momento, sobrepasados en los limites prudentes y aconsejables  de toda garantía,  como consecuencia  de las expectativas de sobrevaloración inmediata, en una vertiginosa carrera especulativa que en realidad nadie sabia bien a donde nos llevaba, pero que  sabiéndose que en breve plazo y debida a la tremenda alza de los precios, esa vivienda valdría mucho más que el valor tasado en el momento que se concede el préstamo y por tanto el porcentaje de la hipoteca sobres su tasación  bajaría de inmediato  rápidamente a limites razonables, o recomendados, pues de nada  había  que preocuparse. Inducida esta expectativa por la avidez de los bancos por  dar dinero para aprovechar  estos momentos de gran crecimiento, ahora  resulta que las viviendas en realidad están por debajo del valor de muchas hipotecas, o sea, nuestras hipotecas  se están quedando sin garantías suficientes de devolución  (hay que tener en cuenta que el dinero de las hipotecas no solo proviene de los bancos, de los depósitos de la gente que ahorra, es dinero también que proporciona o fabrica el estado, y eso significa que en primer lugar todos contribuimos a los prestamos con porcentajes de inflacción en nuestra economía, o sea, con pérdida de poder adquisitivo, pero si no se nos devuelve el dinero, la cosa lógicamente va empeorando nuestro poder adquisitivo.

Los planes de rescate multimillonarios de los bancos por los estados,  es como si a alguien que no puede devolvernos un prestamos, le damos mas dinero para que continué al menos y de momento pagando los intereses, y dándole un   poco de respiro  que le permita sobrevivir y sobre todo continuar produciendo a ver si cambia la tendencia y consigue recuperarse. Y esa es nuestra  única garantía de devolución, que continúe sobreviviendo ‘como sea’, a base, claro está  de hacer  la bola de la deuda más grande,  pero traducida en una amenaza que ahora planea sobre nuestras cabezas  como una tormenta con excesivas cotas de inflacción.

Esta caída vertiginosa de las garantías, está dejando sin base de sustentación  nuestra economía, pues a  la imposibilidad de que ya hay muchas familias por la falta de trabajo de no poder pagar,  hemos de sumar el que la gente simplemente ahora,  no le interesa estar pagando unas cantidades que están muy por encima de su valor real actual, pues como hemos dicho, son las propia garantías de la vivienda infravaloradas las que lo avalan. Esto planea como una pesada losa sobre esta critica situación y si se desatara esta amenaza,  precintaría un retorno demasiado abrupto a nuestra realidad económica. 

Sin nos damos cuenta las propias  confianza en el crecimiento especulativo tanto en hipotecas subprime como en  la vivienda es lo único que ha garantizado la deuda. La especulación ha proporcionado  crecimiento y las garantías de crecimiento  es lo que ha proporcionado el dinero para la especulación. Una espiral verdaderamente diabólica cuando se ha permitido que se distancie tanto de nuestra  realidad, de nuestra única realidad económica: de oferta y demanda.

Si observamos este enorme crecimiento en potencial productivo ha sido a costa de crear una  enorme deuda en esa misma proporción, y ésta solo puede  ser devuelta, amortizada, si conseguimos  mantener el ritmo productivo al mas alto nivel posible , sin crear mas excedentes por eso, ni en stocks ni en potencial productivo, y para ello  tiene  que haber gran fluidez en los intercambios, pero mejor que los estados pongan dinero nuevo en circulación con sus planes de recate de bancos,  es qué quien tenga dinero en abundancia lo gaste. El  resultado más destacado  de  esta etapa  de potente crecimiento es que hay muchos nuevos ricos, que gracias a este sistema  piramidal especulativo ha generado  una mayor y más profunda brechas entre ricos y pobres. Se trata pues de que esa enorme masa de dinero, riqueza   que ahora está en manos de un gran número de personas, se gaste, y se gaste manos llenas, sin miedo, a ser posible en productos y servicios   que ocupe  más porcentaje de actividad  y parte de beneficios que   reviertan en las clases medias y  bajas. Pero hemos dicho la palabra clave, ‘sin miedo’ y esto va  ser difícil de salvar, el temor  retrae el gasto,  nos hace conservar el máximo posible  las reservas, los fondos particulares, es el peor enemigo de esta crisis. Y por lo tanto se hace necesario darle un empujoncito a esta gente, empezando por los menos honestos. Y esos se puede hacer con actuaciones monetarias, pues son las que  tiene más fácil aplicación y respuesta inmediata: Sustituir la moneda existente en circulación, por otros modelos, dando  un plazo de unos dos años. Especialmente sustituir lo billetes de 100, 200 y 500 euros, por otros de modelo diferente, dejando sin validez en ese plazo los modelos actuales.

Levantar la presión en el control fiscal de las compras en efectivo. Garantizar sin límite los depósitos, sin preguntar de donde  vienen los nuevos depósitos,  sin represalias, y con ajustes fiscales mínimos.

 

Alejandro, respecto a lo que dices de que el estado compre parte de nuestras hipotecas  o deuda, no se hasta que punto podría aportar una solución  efectiva, al menos rápidas para el breve tiempo que se dispone para atajar esta situación, pues ahora no se trata de buscar medidas de fondo o de largo recorrido,  sino medidas de choque y rápidas.

Los  bancos hacen un papel prácticamente de intermediación  con la deuda, aunque avalen con sus bienes.( también sobrevalorados a la par que  la especulación, cosa que no da garantiza  ni da confianza a nadie en esta situación),  pero en realidad es la sociedad quien se presta a si misma  a través de la figura del estado. Los bancos solo hacen de intermediarios, y el estado lo único que pide, a parte de sacar su correspondiente tajada,  es que haya garantías suficientes para devolver la deuda. Comprar o asumir la deuda por parte del estado o  demorar el pago de la deuda de forma sustancial,  evidentemente aliviaría la situación económica de mucha gente, y  por tanto habría mas disponibilidad al  consumo, pero no deja de ser una activación tímida  al consumo, pues en  realidad estamos dando un  proceso inverso al que proporciona la deuda y la especulación en crecimiento y eso puede retraer mas aun la recuperación. Ya que la afluencia masiva de dinero al mercado no se produciría en al medida que se está necesitando. Y el gobierno o hace una cosa o hace otra. Poner el dinero necesario en circulación bien es cierto que es a costa de incrementar la deuda, y de una amenaza inflaccionaria muy grave, es como avanzar un préstamo para pagar el pendiente. Pero más importante que saldar o condonar la deuda,  ahora es mantener activo el sistema productivo a toda costa. Es  una huida hacia delante, como jugar a doble o nada. Lo único importante, es que en esa reactivación  ficticia, ese tiempo de oro sea acompañado  de medidas efectivas de saneamiento del sistema  y poner  las bases a una reactivación real de crecimiento sostenido y  atajar las consecuencias de esta tremenda deuda añadida, en este único plazo que se dispone.

 

 

 

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