Muerte en el asfalto; inventos locos como el automóvil
Sólo de una sociedad desintegrada puede salir un invento como el automóvil, quiso dar servicio a la sociedad pero acabo poniendo la sociedad a su servicio. Y es que la sociedad actual no sería tal sin la existencia del automóvil. Se puede ahondar mucho en su importancia, pero la verdadera relevancia surge del hecho de integrar en si mismo la mayoría de las características de la sociedad, es el fiel reflejo de ella misma. Si hablamos de división social, esta queda de manifiesto como de ninguna otra forma en la clase de vehículo que se conduce. Si hablamos de estrés y locura lo vemos mejor en el automóvil que en ningún otro sitio, nos lleva de aquí para allá sin descanso pues este no se cansa, a velocidades mortales y sin el control de la situación, le vendemos nuestras propias vidas y las de los otros seres vivos con los que nos cruzamos, pues nuestra vida (y menos la de los demás) ya no es lo importante ni para nosotros mismos.
Hacemos leyes para la seguridad y para la contaminación pero si algo es intocable es nuestro vehículo y este queda fuera de las leyes de los hombres. El automóvil no deja de tirar humo, incluso estando parado, no deja de hacerlo y en las grandes ciudades los trayectos son mas largos en paradas que en movimiento. Hacemos la ley de espacios sin humos, claro que sólo para el tabaco, porque ¿para que construir autovías para no conductores?.
Cuando se es un poco sensible, notas que algo no va bien el día en que matas a algún animal. De repente te acuerdas de todos lo cadáveres que sueles ver en el asfalto, es increíble, vemos mas cadáveres que animales vivos. Claro que los cadáveres animales no importan mucho, habían incluso sido libre antes de morir (que lujo) pero es que los cadáveres humanos desaparecen enseguida y no los podemos ver desintegrándose poco a poco, sino las carreteras estarían llenas de ellos. Claro que las carreteras no pueden ocultar lo que son, un gran cementerio y algunas flores y crucifijos por el camino siempre nos lo recuerda. El automóvil se lleva nuestra vida y también nuestra libertad pero sobre todo se lleva la libertad de nuestros hijos, estos ya no conocen los espacios abiertos, y nosotros ya no conocemos la tranquilidad y la alegría de verlos jugar por las calles.
El automóvil ha dividido más al ser humano y ha ganado importancia sobre este, sus infraestructuras son mas importantes y están por encima de cualquier otra, natural o humana. Las autovías dividen las poblaciones animales haciendo imposible su reproducción y reduciendo las poblaciones, cosa que produce fatales endogamias. Claro que el ser humano es incapaz de verlo, ¿como? si hasta a si mismo se crea barreras divisorias de todo tipo, más allá incluso de las físicas fronteras entre países también crea fronteras mentales, raciales o económicas. Las barreras en forma de carreteras urbanas e incomodas calles plagadas de coches asesinos son una nimiedad comparadas con las barreras mentales.
Y como siempre, en todo invento humano fracasado que se precie, destaca su inutilidad. El automóvil sólo surge de la prisa, y la prisa surge de una degradada sociedad en competición constante, competición diaria que hay que ganar a toda costa. El automóvil no es ni la mejor forma de transporte, ni la mejor forma de viajar, más bien se lleva el ultimo puesto. Creemos que ganamos tiempo usándolo pero es todo lo contrario, si comparamos las horas de trabajo perdidas para pagar todos los gastos que conlleva el automóvil y el poco tiempo que hemos ganado con el uso de este, comprobaremos que realmente perdemos el tiempo con el.
