El poder, la violencia y la mentira

domingo, 15 abril 2007 @ 07:04 CEST

Autor: Raul

Vivimos en una sociedad mentirosa y violenta, y que cada día lo es en mayor medida. Violencia y mentira se han introducido en nuestra cultura y ha tomado unos papeles muy relevantes. Sin embargo la violencia y la mentira no son unas característica adecuadas para la creación o el desarrollo de la cultura sino que sirve para la destrucción y el deterioro de esta. Tampoco sirven a la prosperidad o al desarrollo humano, sin embargo: ¿Porque se han introducido la violencia y la mentira con tanta fuerza en nuestra cultura? y ¿que podemos hacer para remediarlo?

El ser humano no es violento por naturaleza (incluso hay pruebas científicas de ello), de hecho repudiamos la violencia y también todo tipo de trampas y artimañas como la mentira. En una comunidad humana los individuos, violentos, tramposos, mentirosos, o simplemente demasiado egoístas, son repudiados e incluso expulsados de la comunidad. Esto es un instinto primario, nos enfadamos muchísimo si alguien nos hace una trampa, nos miente y aun más si utiliza la violencia contra nosotros. Esto es normal porque naturalmente esas actitudes están en contra del desarrollo natural de la sociedad, e incluso de la especie (si todos obráramos igual pronto nos extinguiríamos). En una relación entre dos personas ambas pierden si se utiliza la violencia o las trampas y engaños entre ellas, en una relación social pasa exactamente igual. Por tanto la violencia y el engaño nunca pueden ir en beneficio de la humanidad.

Sin embargo estas conductas siguen un desarrollo exponencial en nuestra sociedad. Ello es debido a una serie de factores que han modelado y dirigido nuestra cultura. En los inicios de nuestra especie existían únicamente pequeñas comunidades humanas que estaban estaban fuertemente ligadas con lazos de confianza y amistad, pues sus individuos dependían totalmente de su comunidad. Romper cualquier lazo con ella a causa de la utilización del engaño o la violencia contra los demás, significaba su expulsión y por lo tanto su muerte segura. Las guerras tampoco existían, si acaso luchas puntuales entre comunidades para competir por algún recurso escaso e imprescindible para la supervivencia, lo cual no tiene nada que ver con la guerra cuyo objetivo es el enriquecimiento.

Con el desarrollo de la civilización y la abundancia de recursos, los individuos lograron desvincularse de los lazos sociales para conseguir su propia supervivencia. Esta rotura de lazos provoco que evolucionaran toda una serie de nuevos comportamientos. Así aparte de nuevas conductas sociales beneficiosas y correctas aparecidas con el desarrollo, también aparecieron conductas menos acertadas, algunos individuos pudieron empezar a utilizar engaños, trampas e incluso la violencia gratuita sobre los demás sin que ello significara su propia muerte.

Estas nuevas conductas erróneas afectaron a muchas de las distintas relaciones humanas degradándolas progresivamente. Así se desarrollaron por ejemplo sistemas como el comercio. En principio los recursos se compartían entre toda la comunidad y en caso de necesidad existiría un mero intercambio de igual a igual (no se podía jugar cuando la propia supervivencia estaba en juego) con otras comunidades. Sin embargo las nuevas y holgadas circunstancias de vida volvieron a algunos individuos mucho más codiciosos, ya no intentaban realizar intercambios igualitarios, sino que, al tener posibilidades para ello, empezaron ha engañar y hacer trampas. Nació el comercio, en el cual se acabo buscando únicamente el beneficio propio. Esto se fue degradando mas con el tiempo y en la actualidad el comercio esta fuertemente regulado mediante la fuerza por los estados y es fuente de toda clase de conflictos y guerras. Lo mismo ha sucedido con otras relaciones y sistemas sociales.

Igualmente, con el desarrollo y la disponibilidad de recursos, se provoca también la aparición del poder. El poder nace seguramente (como el comercio y otros sistemas actuales) de unos instintos naturales, avaricia, ambición, codicia, etc., que en principio son beneficiosos para el hombre, pues le ayudan a apoderarse de la mayor cantidad de recursos posibles para si mismo, lo cual le ayudara en su propia supervivencia y reproducción. Sin embargo con el desarrollo de la civilización estos instintos se vieron exageradamente aumentados y distorsionados hasta transformarse, entre otras cosas, en lo que ahora denominamos poder.

El poder utiliza de forma sistemática la violencia y la mentira como una estrategia para su propio mantenimiento y desarrollo. La violencia utilizada por el poder ha llegado a los más horrorosos extremos. El poder trata de conseguir un control sobre todos los individuos, para ello trata de fomentar la violencia entre ellos y utiliza toda clase de mecanismos para esto. Fomenta sistemas de odio como nacionalismos o lucha de clases. Utiliza conceptos como el derecho y la justicia, que violenta a los individuos, señalando lo que es legítimo y lo que no, defendiendo de esta forma sus intereses y perpetuando el sistema de control y vigilancia y por ello la violencia que perpetúa el poder.

Todo este control basado en la violencia ha tenido un enorme éxito. En la actualidad la sociedad esta extremadamente violentada y por ende controlada, dependiente y falta de sentido común. Para empezar a cambiar todo esto, que no es nada fácil, hay que empezar a cambiar desde abajo, desde las propias personas. Intentarlo desde programas sociales o estatales es inútil. Sin embargo con el cambio de la conciencia individual conseguimos el cambio de la sociedad.

Aun así parece complicado, pero con la propia experiencia personal de cada uno se puede ver claramente la solución. Todos tenemos amigos y los habremos elegido seguramente por poder confiar en ellos. También durante nuestras vidas habremos repudiado a otros, por no poder considerarlos como amigos a causa de su "mala" conducta. Todos habremos comprobado más o menos lo útil que resulta tener buenos amigos, sin duda nos resultara mucho más útil y beneficioso tenerlos que cualquier otra cosa en el mundo, por ello mismo nosotros mismos deberíamos tener el deseo de ser para los demás alguien de confianza. Sin embargo existen multitud de personas egoístas, mentirosas o violentas, que todos repudian, pero que curiosamente, siguen con su conducta igualmente aunque todos sus conocidos y amigos les hayan dado la espalda. Seguramente siguen creyendo que ganan al aprovecharse de los demás, sin embargo esas personas suelen acabar solas y mal. Claro que todo un sistema social esta respaldando a esas personas repudiadas, que pueden seguir perfectamente con sus vidas y sus costumbres tramposas y violentas, pueden desarrollarse y extender su "modo de vida".

Sin embargo hay que seguir repudiándolas, tanto a ellas como a todas las instituciones sociales y estatales. Es así de sencillo pero sin embargo es absolutamente efectivo. Como he dicho al principio las actitudes violentas y erróneas están en contra de la vida, si aun existe la humanidad es porque la gran mayoría de nosotros actuamos pacifica y correctamente. Somos los que sustentamos al mundo y los que sustentamos al sistema. Simplemente dándole la espalda al sistema, este caerá sin más. Esto simplemente hecho a nivel personal, es la solución.

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